Al igual que otras organizaciones, nuestra biblioteca se encuentra inserta en un contexto en el cual la identificación es un aspecto clave en la comunicación institucional. Es por ello que trabajamos en un ajuste estratégico de nuestros signos marcarios para mejorar su rendimiento en lo que respecta a variables como legibilidad, versatilidad y pregnancia; y que permitan presentar a la institución como una unidad reconocible e identificable en sus múltiples facetas.

Nuestro nuevo sistema de identidad se compone a partir de ahora de un repertorio de tres signos marcarios que comparten elementos semánticos y un mismo estilo gráfico, pero con funciones y usos diferentes. En primer lugar recuperamos el primer emblema institucional, surgido en 1991 al que se le reserva para usos protocolares y como sello de la organización. Luego, cabe mencionar a la versión principal de este sistema, la marca institucional (conformada por símbolo y logotipo) cuya función es la de firmar el grueso de los mensajes y comunicaciones sobre difusión de eventos y actividades. Por último, y como respuesta a una necesidad más reciente, se suma al sistema una identificación especial para el auditorio como sala de eventos que ya cuenta con una agenda propia.
Consideramos que el uso homogéneo de los signos marcarios a través de este nuevo sistema colabora en la preservación de su identificación visual y contribuye también a fortalecer el sentido de pertenencia por parte de socios, miembros de las sucesivas comisiones directivas, colaboradores y riotercerences en general.
